¿Qué es el Patch testing?
El Patch testing es un método para comprobar si tu piel tiene una reacción alérgica o irritante ante tu nueva crema facial o ante un ingrediente concreto.
En lugar de aplicar el producto directamente en toda la cara, primero lo pruebas en una pequeña zona de piel, normalmente detrás de la oreja, en el antebrazo o en la cara interna de la muñeca.
Después de 24 a 48 horas, evalúas la zona en busca de enrojecimiento, picor, descamación o pequeños granitos. ¿Tu piel no reacciona? Entonces es razonable pensar que puedes usar el producto con seguridad.
Así puedes conocer nuevos productos sin riesgo, especialmente si tienes una piel sensible, seca o que reacciona con facilidad.
¿Para qué tipos de piel es el Patch testing?
El Patch testing es adecuado para todo tipo de pieles, pero resulta especialmente importante para personas con piel sensible, seca o reactiva.
¿Sufres de eccema, rosácea, alergias u otra afección cutánea? Entonces el patch testing es casi imprescindible.
También si usas productos con ingredientes activos, como retinol (y sus derivados), AHA (como el ácido glicólico y el ácido láctico), BHA (como el ácido salicílico) o vitamina C, el patch testing puede ayudarte a evitar una irritación excesiva.
Incluso con una piel normal o grasa puede ser muy útil, porque hasta una piel aparentemente fuerte puede reaccionar de forma inesperada al perfume, al alcohol o a los conservantes de los cosméticos.
¿Para qué ingredientes es el Patch testing?
Algunos ingredientes provocan reacciones cutáneas con más facilidad que otros. Es recomendable extremar la precaución con productos que contengan:
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Ácidos activos como el ácido glicólico, el ácido láctico o el ácido salicílico.
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Retinoides (retinol o retinal) en sérum de retinol.
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Aceites esenciales en aceite facial o perfume.
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Parabenos y sulfatos.
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Extractos naturales (como el árbol del té o el aceite de cítricos).
¿Cómo funciona el Patch testing?
Realizar un patch test es sencillo y puedes hacerlo fácilmente en casa.
Estos son los pasos:
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Elige la zona de prueba: aplica el producto en una pequeña zona de piel, por ejemplo detrás de la oreja o en la cara interna del antebrazo.
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Usa una pequeña cantidad: una gota o una capa fina es suficiente.
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Deja que se absorba: no lo aclares, salvo que el producto esté diseñado para enjuagarse.
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Observa durante 24 a 48 horas: comprueba si aparece enrojecimiento, escozor, picor o hinchazón.
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Evalúa el resultado: ¿ninguna reacción? Entonces puedes incorporar el producto con seguridad a tu skincare routine.
Si tienes dudas o notas una ligera irritación, puedes probar el producto en días alternos o usarlo en una concentración más baja.
El Patch testing requiere poco esfuerzo, pero previene problemas cutáneos. Tanto si estás probando un nuevo sérum, un potente exfoliante o un aceite facial natural, este paso te ayuda a mantener tu piel sana, calmada y luminosa.
Tómate en serio tu piel: primero prueba y después aplica. 💧
Consejo de cuidado de la piel en Care for Skin
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