Para lavar tu cuerpo y tus manos puedes usar diferentes productos cuyo objetivo es eliminar olores desagradables, el exceso de sudor, sebo y bacterias (y en este caso, el virus). Para ello puedes usar solo agua, un jabón en forma líquida, un jabón en forma sólida o productos de baño y ducha como aceites de ducha y espumas de ducha.
El origen del jabón
El jabón se usa desde hace 5000 años. El jabón auténtico es una combinación de aceites o grasas de calidad y lejía. La lejía se utilizó por primera vez en jabones a finales del siglo XVIII en Francia, lo que permitió producir jabón a gran escala. En el envase de ese jabón tradicional encontrarás solo unos pocos ingredientes: los aceites vegetales, las sales para el proceso de saponificación, los aromas naturales y posibles enriquecimientos del jabón, como manteca de karité, aceite de argán y/o manteca de cacao.
Los aceites y las grasas eran casi imposibles de conseguir durante la Primera Guerra Mundial. Esto llevó, por necesidad, al desarrollo de los primeros sustitutos sintéticos. Durante la segunda mitad del siglo XX se desarrollaron detergentes que hoy reconocemos como sulfatos, como el SLS/SLES (sodium lauryl sulfate y sodium laureth sulfate). Esto también hizo posible crear jabón en forma líquida. Los sulfatos hacen que un Limpiador facial espume bien y, además, son baratos, lo que permite vender el jabón a un precio muy reducido.
La desventaja de los jabones baratos
La desventaja de estos jabones de producción barata son sus ingredientes. Los sulfatos, en primer lugar, no son amigables con la piel. Son desengrasantes agresivos que eliminan la suciedad, pero también resecan la piel. Y es que:
- Nuestra piel está protegida por la barrera cutánea. La barrera cutánea es una combinación de grasas cutáneas (llamadas lípidos), sebo, sudor y partículas córneas (células muertas de la piel). Esta barrera cutánea previene la evaporación de la humedad en la piel y ofrece una capa protectora contra microorganismos y bacterias del exterior.
- Una barrera cutánea sana suele equivaler a una piel sana. Los productos de limpieza tienen la propiedad de disolver las grasas naturales de la piel, lo que hace que la barrera cutánea se vuelva inestable y que la humedad se evapore. Además, la piel se vuelve más sensible a las irritaciones y pueden aparecer heridas y eccema. Esto no solo se aplica a las manos, sino a todo el cuerpo, incluida la cara.
Además de los agresivos sulfatos, los jabones baratos para el cuerpo y las manos tampoco incorporan mantecas ni aceites nutritivos, que en realidad son necesarios para nutrir la piel durante el lavado. En su lugar, se añaden perfumes perjudiciales para la piel y un buen puñado de conservantes químicos. ¡Esto solo reseca aún más la piel!
La alternativa
Lo que usas para lavarte el cuerpo, la cara y las manos es bastante importante para la salud de tu piel. Por suerte, el sector cosmético no se ha quedado quieto y se han desarrollado numerosos ingredientes alternativos más amigables con la piel. Una alternativa natural a los sulfatos es, por ejemplo, el Sodium Coco-Sulfate o la Cocamidopropyl betaine. Se obtienen de los ácidos grasos del aceite de coco y no despojan a la piel de su capa grasa natural. Algunas marcas orientan su filosofía hacia productos respetuosos con la piel y por eso añaden además mantecas nutritivas, aceites y aceites esenciales a sus productos. De este modo puedes seguir lavándote las manos, el cuerpo y la cara como de costumbre, pero sin tener que preocuparte por una piel tirante, con picor o seca.
Recuperar la piel seca
Bien, ahora ya sabes con qué tipo de producto puedes lavarte la piel y las manos a partir de ahora. Pero lo más probable es que tus manos estén ya muy secas. Para recuperar la piel, es muy recomendable usar crema de manos. Esto restaura el nivel de lípidos (las grasas naturales) de la piel y las vitaminas añadidas ayudan a sanar la piel irritada. Eso sí, es muy importante que el cuidado de manos esté libre de aceites minerales, como la parafina y la vaselina (paraffinum liquidum y petrolatum). Los aceites minerales vuelven la piel perezosa, impidiendo que se regenere por sí sola. Una crema de manos de buena calidad recupera la piel más rápido, por lo que tendrás que aplicarla con menos frecuencia. Y esto es de agradecer porque:
no a todo el mundo le gusta la sensación de la crema de manos, sobre todo cuando queda muy grasa y deja los dedos resbaladizos. Por eso, el consejo es aplicar bien la crema en las manos justo antes de acostarte por la noche. Así la piel puede regenerarse mientras duermes, y durante el día quizás solo tengas que reaplicar una o dos veces. Durante el día, aplica la crema principalmente solo en el dorso de las manos y los nudillos para evitar los dedos resbaladizos. Echa unas gotas de crema de manos sobre el dorso de una mano y frota el dorso de la otra encima. ¡Listo! Nuestros favoritos de Image Skincare y Grown Alchemist los tienes a continuación.
Consejo de cuidado de piel en Care for Skin
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