Manchas de pigmentación: más rápido de lo que crees
La luz solar estimula la producción de melanina, el pigmento que le da color a tu piel. En sí es una protección natural, pero con una exposición irregular o si tu piel ya es propensa a la pigmentación, aparecen manchas oscuras que no desaparecen cuando el verano termina. Las veo con frecuencia en el rostro, las manos y el escote, y una vez que aparecen, las manchas de pigmentación son muy resistentes a la hora de hacerlas desaparecer.
¿Qué puedes hacer?
Usa a diario productos con vitamina C, como un sérum de vitamina C. Esto ayuda a frenar el pigmento e igualar el tono de la piel. Además, aplícate siempre SPF: usa para ello una Crema de día con SPF o un protector solar facial. Incluso cuando las manchas ya están presentes, porque sin protección se oscurecen aún más.
¿Cómo prevenirlo?
Aplícate a diario un SPF30 o una Crema de día con SPF, preferiblemente durante todo el año, y repite la aplicación cada dos horas si estás al aire libre.
Además, usa el sérum antipigmentación, que previene la formación de nuevas manchas de pigmentación.
Granos e impurezas: sol, sudor y protector solar
Enseguida notas que tu piel se vuelve más impura en verano, cuando esperarías que el sol secara los granos.
La realidad es que el sol y el calor primero resecan la piel, y las glándulas sebáceas reaccionan trabajando el doble para compensarlo. Añade a eso el sudor y el protector solar, y tus poros se obstruyen con más facilidad.
¿Qué puedes hacer?
Elige un cleansing balm suave y no desecante que limpie tu piel sin alterar su capa protectora.
Si tienes un tipo de piel más grasa, opta por una cleansing foam con ácido salicílico, que ayuda a mantener los poros limpios desde dentro. Combinado con una Crema hidratante ligera y no comedogénica, evitarás que tu piel entre en modo sobreproducción.
¿Cómo prevenirlo?
Limpia siempre bien tu piel por la noche para eliminar el sudor, el protector solar y la suciedad, y elige protectores solares y maquillaje específicamente no comedogénicos. Así proteges tu piel del sol sin obstruir los poros.
Sarpullido por calor: pequeñas ronchas que pican por las glándulas sudoríparas obstruidas
El sarpullido por calor, también conocido como miliaria, aparece cuando las glándulas sudoríparas se obstruyen y el sudor no puede salir correctamente.
Lo reconoces como pequeñas ronchas rojas o transparentes que a menudo pican o escuecen, y que suelen aparecer en zonas donde la piel roza con piel o donde la ropa aprieta, como la espalda, el pecho, las ingles o bajo los brazos.
¿Qué puedes hacer?
Permite que la piel se enfríe y respire: lleva ropa holgada de tejidos naturales y evita cremas grasas en las zonas afectadas, ya que retienen el calor.
Una compresa fría o un body gel refrescante pueden aliviar la zona.
¿Cómo prevenirlo?
Lleva ropa transpirable y ligera cuando haga calor y dúchate lo antes posible después de sudar para enfriar y limpiar tu piel. Evita capas gruesas de Loción corporal o base de maquillaje en los días de mucho calor, y busca la sombra o el aire acondicionado con frecuencia durante las horas de más calor.
Sudor e irritaciones: rozaduras, picor y enrojecimiento
El sudor excesivo combinado con la fricción provoca irritaciones en las zonas donde la piel roza con piel o con la ropa. Por ejemplo, en la cara interna de los muslos, bajo los pechos o en las axilas. La piel puede volverse roja, irritada e incluso algo dolorosa, y en ambientes húmedos y cálidos también acecha el riesgo de infecciones por hongos.
¿Qué puedes hacer?
Mantén la piel lo más seca posible y limpia las zonas irritadas con un gel de ducha suave y sin perfume. Una crema calmante y reparadora con, por ejemplo, pantenol puede aliviar la piel; el talco o una barra antirrozaduras pueden ayudar durante el día a reducir la fricción.
¿Cómo prevenirlo?
Lleva ropa de tejidos transpirables que no apriete y usa desodorante antitranspirante en las zonas más sensibles si lo necesitas. Sécate siempre bien después de ducharte o nadar, especialmente en los pliegues de la piel, porque un ambiente húmedo es el caldo de cultivo perfecto para la irritación.
Deshidratación: calor por fuera, sequedad por dentro
Por contradictorio que parezca, en verano tu piel puede deshidratarse bastante. El sol, el aire acondicionado, nadar en agua clorada o salada y sudar más de lo habitual extraen la humedad de la piel. El resultado es una piel que se siente tensa, que muestra líneas finas con más facilidad y que luce apagada.
¿Qué puedes hacer?
Incorpora a tu rutina un sérum hidratante con ácido hialurónico, que atrae la humedad y la retiene en la piel. Después, elige una crema lo suficientemente rica como para compensar la pérdida de hidratación a lo largo del día.
¿Cómo prevenirlo?
Bebe suficiente agua, aclara siempre la sal o el cloro de tu piel después de nadar y rehidratala con una Loción corporal hidratante o un aftersun. Usar un aftersun en verano le aporta a tu piel una hidratación extra. Así la barrera cutánea se mantiene fuerte, incluso cuando el sol y el calor la someten a un gran estrés.
Un verano en el que tu piel también disfruta
Los problemas de piel en verano son molestos, pero con el enfoque adecuado y un poco de atención puedes mantenerlos en gran medida a raya. El consejo más importante que siempre te doy: protege tu piel a diario del sol, mantenla limpia y fresca sin resecarla, y escucha lo que te dice. Así podrás disfrutar este verano tanto como tu piel.