1 - Exfoliar
Quizás no sea lo primero que se te ocurra hacer con la piel seca e irritada: exfoliarla. Pero el Exfoliante es precisamente muy importante para la piel seca y cansada. Puedes exfoliar con un scrub (¡suave!) o un producto de peeling con ácidos de frutas, y así eliminas las células muertas acumuladas. Estas células muertas son las que forman las escamas y obstruyen las salidas de las glándulas cutáneas, que son precisamente donde la piel absorbe los activos de los productos y elimina los residuos. Además, al exfoliar estimulas la circulación de la piel, lo que permite que el oxígeno llegue de nuevo a la superficie cutánea y que la piel se renueve y recupere más rápido. ¡Recuperarás una piel sana, fresca y radiante!
2- Aplicar una crema más rica
Una crema ofrece a la piel una capa protectora frente a las agresiones externas y le aporta un extra de nutrición. También evita que la humedad de la piel se evapore. Los aceites de la crema se absorben en la piel y le dan una sensación cómoda y nutrida.
Cuanto más densa sea la crema, mayor protección ofrece frente al viento frío y el aire seco de los interiores. Puede que lleves años usando la misma crema: tu favorita. Pero ahora es el momento de pasarte a una versión más rica. Un truco para saber cuándo cambiar de crema: cuando tú misma te pongas un abrigo más abrigado, ¡tu piel también lo necesita!
3- No ducharte demasiado tiempo ni con agua muy caliente
A estas alturas ya lo sabemos todas: ducharse en realidad reseca aún más la piel. Aunque en invierno es muy tentador quedarse un buen rato bajo el agua caliente, si tienes la piel seca no es lo más recomendable. ¿No puedes resistir la tentación? ¡Entonces aplícate después una buena loción corporal bien nutritiva!
4- Evita los geles de ducha y productos agresivos
Durante el invierno evita los geles de ducha y las espumas. Los productos que hacen espuma limpian la piel, pero también la despojan de su barrera lipídica natural. ¡Este efecto desengrasante reseca mucho la piel! Lo mismo ocurre con los Limpiadores faciales que espuman, como los geles y espumas limpiadoras. Para ducharte y limpiar el rostro, opta por un aceite de ducha o una leche limpiadora. Estos productos previenen la piel seca.
5- Consume suficientes ácidos grasos omega-3
La alimentación también puede ayudar a combatir la piel seca en invierno. Estudios han demostrado que los ácidos grasos omega-3 en particular pueden prevenir y aliviar la deshidratación cutánea. El omega-3 no lo produce nuestro cuerpo por sí solo, así que debemos obtenerlo a través de la alimentación. Este ácido graso se encuentra principalmente en la linaza (o aceite de linaza), las nueces, la caballa, el salmón y el arenque. Come una ración de pescado a la semana y añade cada día una ración de linaza y nueces a tu yogur, ¡y tu piel te lo agradecerá a largo plazo!
Consejos de cuidado de la piel en Care for Skin
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