Usar SPF durante todo el año, ¿cuándo es realmente necesario?
El SPF se asocia a menudo con días de playa y vacaciones de sol, pero la protección solar es en realidad una necesidad diaria, durante todo el año.
Hay otros momentos y situaciones que todavía no tenemos suficientemente en cuenta. Cuando un especialista en piel o dermatólogo nos recomienda usar un SPF, solemos hacerle caso, pero por iniciativa propia nos cuesta más.
Estos son los momentos en los que no deberías empezar el día sin un buen SPF:
Verano y SPF
En verano es evidente que hay que usar SPF. El índice UV es más alto, los días son más largos y pasamos más tiempo al aire libre. Sin una protección adecuada, los rayos del sol pueden provocar quemaduras, envejecimiento cutáneo acelerado y un mayor riesgo de cáncer de piel. Un SPF de amplio espectro con al menos SPF 30 es, por tanto, imprescindible durante los meses de verano, desde el sol de primavera hasta el otoño.
Retinol y SPF
¿Usas productos de cuidado de la piel con retinol (vitamina A)? En ese caso, el SPF es absolutamente imprescindible.
Crema de noche con retinol, sérum de retinol o ampollas de retinol son productos que hacen tu piel más fina y, por tanto, más sensible a la luz solar, lo que aumenta el riesgo de irritación, pigmentación y daño cutáneo.
Aunque apliques el retinol solo por la noche, tu piel sigue siendo más vulnerable durante el día. La protección solar diaria evita que tu piel se dañe y garantiza que obtengas el máximo efecto de tu tratamiento con retinol.
Esto también se aplica al uso doméstico de productos con retinol.
Ácido glicólico, ácido láctico, AHA y SPF
El ácido glicólico, el ácido láctico y los AHA son ingredientes populares que exfolian la piel y la dejan más suave. Estos ingredientes se encuentran en un exfoliante, pero también se usan en un limpiador facial o una mascarilla. Adelgazan la capa superior de la piel, lo que aumenta la sensibilidad a la radiación UV.
Sin SPF, aparecerán manchas de pigmentación y enrojecimiento, justo cuando estás intentando mejorar tu piel. Un buen SPF30 o SPF50 es, por tanto, imprescindible cuando usas ácido glicólico, durante todo el año.
Peeling químico y SPF
Después de un peeling químico o del uso de un exfoliante intenso, tu piel es temporalmente más vulnerable.
La capa superior de la piel ha sido eliminada, lo que permite que los rayos UV penetren más profundamente. Es entonces muy importante usar SPF, incluso si apenas sales al exterior. Si no lo haces, te arriesgas a manchas de pigmentación y daño cutáneo prolongado. Elige un SPF calmante con un alto SPF30 o SPF50 y aplícalo de forma constante durante todo el proceso de recuperación.
Tratamiento de mejora cutánea con el especialista en piel o dermatólogo
Si tu piel está siendo tratada por un especialista en piel o dermatólogo, un SPF con factor alto es imprescindible.
Se trata de los siguientes tratamientos:
· Microdermoabrasión
Es una forma de peeling mecánico en la que se eliminan las células muertas superficiales de la piel, lo que hace que esta sea temporalmente más vulnerable a los rayos UV.
· Microneedling – Dermapen
En este tratamiento se realizan microperforaciones en la piel con agujas minúsculas para estimular la producción de colágeno y elastina. La piel también queda más vulnerable a los rayos UV.
· Tratamiento IPL-OPL
El OPL es el sucesor del IPL; ambos utilizan destellos de luz. Tras este tipo de tratamiento, la protección solar durante un período prolongado es también imprescindible.
· Tratamiento láser
El tratamiento láser penetra con bastante profundidad en la piel, entre 3 y 5 mm. Tras un tratamiento láser, la piel es definitivamente más sensible a los rayos UV.
CONCLUSIÓN:
Tanto si estás trabajando activamente en la mejora de tu piel con tus propios productos en casa, como si estás siendo tratada por un especialista o dermatólogo, o simplemente quieres mantener tu piel sana:
El SPF no es un producto de temporada, sino una parte esencial de tu rutina diaria de skincare.