Ganas de cambiar
¿Te pasa también a ti? Las fiestas terminan, el árbol de Navidad sale por la puerta y entonces empieza a picarte el gusanillo. En realidad quieres cambiar algo en casa, hacer algo con la casa, a ser posible todo a la vez, y entonces está claro: una limpieza a fondo y un par de plantas nuevas no van a ser suficientes esta vez. Así que vacías toda la habitación, con tu pareja mirándote de reojo muy disimuladamente… seguro que te suena… un gruñido, un suspiro y luego sale la palabra mágica. Venga, vamos a ponernos manos a la obra, pero no te creas que voy a arreglarlo todo yo solo en dos o tres días, esto es una faena que tenemos que hacer juntos.
Esta vez un plan tan espontáneo resulta ser un poco diferente de lo habitual: todas las tiendas de bricolaje están cerradas por el confinamiento. Elegir un color nuevo para las paredes es, por tanto, un poco más emocionante de lo normal.
Ningún obstáculo es demasiado grande
Para nosotros ningún obstáculo es demasiado grande y nos lanzamos a ello. Buscamos mucho online, miramos imágenes de los interiores más bonitos combinados con las paredes más atractivas, todo perfectamente estilizado, claro. En cualquier caso, hemos tomado la decisión. Será un tono verde claro que también tira hacia el gris suave, acabado con un techo blanco y la chimenea en negro carbón.
Nuestro techo es de madera, pintado por última vez hace 20 años, y resulta que tiene un tono bastante más amarillento de lo esperado, vaya faena. Un andamio pequeño en la habitación, al que entre los dos subimos y bajamos unas 150 veces. Nos fue de maravilla y tras un buen lavado y dos manos de pintura lo conseguimos. Volvemos a tener el techo blanco. Y además te das cuenta de la cantidad de agujetas que puedes tener, incluso en sitios donde no sabías que tenías músculos.
En definitiva, disfrutando del Top2000, lo hemos logrado, nuestra habitación es de nuevo un auténtico palacete. Podría aparecer perfectamente en mis búsquedas online, y en el fondo estoy orgullosa de ello.
Un nuevo comienzo
Y así ha empezado el nuevo año para nosotros, con una sensación maravillosa de orden y claridad. Me hace bien poder ponerme manos a la obra de vez en cuando de esta manera, superar obstáculos que normalmente no me atrevería a afrontar tan fácilmente, igual que en la vida real.
Esos son también mis propósitos para 2021: simplemente afrontar lo que se ponga en mi camino, porque no llega sin motivo. Mirar las circunstancias con una actitud positiva. ¿Y las montañas? Las convierto en colinas. Porque así puedo verlas desde arriba y hacerles frente. Si la montaña es demasiado alta, la subo en varios pasos y resulta que no eran montañas sino colinas.