Fue por estas fechas, hace 9 años, cuando mi hijo Cedric me dijo: "¡Oye, mamá! ¿Quieres que ponga online los productos que ofreces en el salón? A ver qué sale de esto; así tus clientes también pueden comprarte por internet y, si funciona, podemos ir ampliándolo". Cedric estaba entonces en su último año de Ingeniería Civil en la universidad y tenía que pasar un tiempo antes de que empezaran sus prácticas en febrero. Le pareció una ocupación "entretenida" y yo, como madre, pensé: si no ayuda, tampoco hace daño. El mundo online era para mí entonces un completo misterio, pero eso cambiaría muy pronto, como se vería después.
Se puso manos a la obra, todo el día frente a esa pantalla grande en mi mesa de la cocina. Por suerte ya teníamos una mesa grande. Con una familia bastante numerosa, parejas y comensales frecuentes, eso no era ni es ningún lujo innecesario. Qué juego de palabras tan curioso: "comensales", que los encuentras en todas partes, hasta en la mesa de la cocina. Durante ese período, hasta diciembre, me bombardeaba a diario con preguntas: "¿para qué sirve una Crema de día?", "¿qué hace un Sérum?" y "¿actúa de forma diferente a una Mascarilla?"… y muchísimas más. Muchas preguntas sobre las que yo misma tenía que reflexionar, no porque no supiera la respuesta, sino porque había que describirlas online de forma comprensible para la clienta y redactarlas bien en las fichas de producto. Pero al mismo tiempo eso me aportó también muchísimo a mí, y esa sensación no me ha abandonado desde entonces.
Con todo esto, "Care for Skin" estaba naciendo. Nació el 3 de diciembre de 2011, cuando se lanzó y al día siguiente recibimos nuestro primer pedido. A partir de ese momento empezó el crecimiento, que continúa hasta hoy. Medio año después, Cedric tuvo que elegir: aceptar el trabajo como jefe de proyecto o seguir adelante en este mundo online. Eligió lo segundo y se embarcó con mucha pasión y determinación en la gran aventura que se llama Care for Skin.
Hoy ya no trabajamos desde casa; tras dos mudanzas, nos encontramos en un espacio amplio y estupendo donde hay sitio para todas las más de cincuenta marcas y, por supuesto, para nuestros grandes pilares: un grupo de compañeras y compañeros maravillosos con quienes seguimos el camino. Y si hablamos de los distintos sombreros que una lleva puestos, no puedo sino decir que en un solo día se suceden varios. Van desde colega, esteticista, aportación de ideas en materia de visión, ejecución y marketing, hasta propietaria; y cuando llego a casa vuelvo a ser esposa, madre y abuela.
Esta última faceta he tenido que aprenderla de verdad; al mismo tiempo me mantiene alerta (en la medida en que eso es posible, jeje) y aprendo muchísimo de todos mis compañeros y compañeras, todos ellos más jóvenes que yo.
I'm blessed!