¿Qué es el acné?
Acné es el nombre médico de los granos. El acné se presenta en distintas formas y tipos, según la edad, los síntomas o los factores ambientales. La forma más conocida se manifiesta en granos, puntos negros, espinillas, manchas rojas e inflamaciones.
Un grano es una inflamación de la piel en la zona de un folículo piloso. En ese folículo piloso hay una glándula sebácea. Esta glándula sebácea puede, por diversos factores, obstruir la salida del folículo piloso. Esa obstrucción puede convertirse en una inflamación, que se manifiesta en forma de grano.
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¿Qué tipos de acné existen?
El acné se puede dividir en distintas categorías, asociadas a una etapa concreta de la vida, como la pubertad o la menopausia, a síntomas visibles o a factores ambientales.
La forma más frecuente es el acné vulgaris, también conocido como acné puberal o acné hormonal. Desde los 12 hasta los 25 años pueden aparecer granos, principalmente en la frente, el mentón y, a veces, alrededor de la nariz y en la espalda.
¿Cuál es la causa del acné?
El acné puede estar causado por diferentes factores. Puede ser hormonal, de origen genético, provocado por factores externos, por tu estilo de vida y alimentación, o por el uso de medicamentos.
Acné hormonal
El acné hormonal es frecuente durante la pubertad, pero también puede aparecer en etapas posteriores de la vida, por ejemplo durante el ciclo menstrual, en la menopausia o por el uso de anticonceptivos. Las fluctuaciones hormonales hacen que la piel produzca más sebo, lo que obstruye los poros y provoca la aparición de granos.
De origen genético
Tus genes juegan un papel importante en si tienes acné y en la intensidad con la que lo padeces. Si uno de tus padres ha tenido acné, la probabilidad de que tú también lo tengas es de aproximadamente el 80%.
Factores externos
Por ejemplo, cosméticos que obstruyen los poros, la humedad ambiental, llevar una bufanda, casco o el teléfono apoyado en la mejilla, un lugar de trabajo sucio o una funda de almohada sucia. Todos estos factores influyen en la limpieza de tu piel.
Estilo de vida y alimentación
La alimentación puede alterar la flora intestinal y, con ello, tu equilibrio hormonal. Si tienes problemas intestinales, presta atención a posibles alergias o intolerancias alimentarias, así como a ciertos tipos de frutas o azúcares. Solucionar los problemas intestinales puede reducir el acné.
No hurges ni aprietes los granos. Eso aumenta el riesgo de infección y cicatrices. El cuidado más importante para una piel con acné es: déjala descansar.
¿Qué ayuda contra el acné?
Puede ser útil modificar tu dieta. Tu intestino puede ser sensible a la lactosa, los azúcares u otros nutrientes, y eso puede manifestarse en forma de acné o granos. A menudo es una cuestión de probar y descartar opciones.
En casos de acné intenso, se recomienda un tratamiento con gel de peróxido de benzoilo. Este producto está disponible en farmacias. ¿No estás seguro/a de si es demasiado fuerte para tus granos? Consulta antes a un médico.
Los productos demasiado agresivos pueden resecar tu piel y provocar aún más acné. Por eso, elige productos de cuidado suaves e introduce los activos de forma gradual.
Cómo cuidar una piel con acné
Una buena rutina consta de tres pasos: limpiar, cuidar y proteger durante el día con SPF. Incorpora los activos uno a uno para que tu piel se acostumbre.
Limpiar. Usa mañana y noche un limpiador suave, con ácido salicílico si lo necesitas para desobstruir los poros.
Cuidar. Elige una Crema hidratante ligera y no comedogénica. Añade activos específicos como niacinamida o peróxido de benzoílo.
Proteger. Cierra siempre tu rutina de mañana con un SPF, especialmente si usas activos.





